
I. INTRODUCCIÓN
Desde el siglo 19 se han descripto las manifestaciones del “Sol activo” que tienen impacto sobre la tecnología [1], dando
lugar al desarrollo de la disciplina de la climatología espacial. Ésta se dedica a analizar y modelar los procesos que tienen
lugar en el Sol, para comprender y pronosticar sus efectos en el entorno terrestre ya que pueden resultar perjudiciales
para la tecnología electrónica ubicada en el espacio o en superficie. Los flares, las eyecciones de masa coronal (CMEs,
por su sigla en inglés), o los streamers pueden desencadenar el desarrollo de fenómenos que afectan al entorno magnético
terrestre. Los frentes de choque que anteceden al arribo de las CMEs y de las regiones rotantes (CIRs), interactuando
primero con la onda de choque estacionaria terrestre, comprimiendo la magnetósfera, dan lugar a variaciones significativas
del campo geomagnético. En un trabajo anterior [2] se mostró que, entre otros tipos de perturbaciones, los frentes de ondas
de choque de CMEs no geoefectivas y las discontinuidades de Alfvén son posibles fuentes de subtormentas aisladas, bajo
ciertas condiciones. Por otra parte, la compresión magnetosférica causa en los registros de la componente horizontal H
un “salto” en los valores. Éstos reciben el nombre de comienzo brusco (SC). Sus efectos no deseados son las corrientes
inducidas en el terreno o en conductores en la superficie (GIC), producidas por corrientes repentinas e intensas que fluyen
en los plasmas [3]. Existen catálogos de SCs que pueden consultarse en https://www.obsebre.es/en/variations/rapid. De
acuerdo con Lazzús y Salfate [4] (2024), la región solar activa Número 13664 produjo varios flares y lanzó varias CMEs el
día 8 de Mayo de 2024. El primer frente de onda de choque detectado en L1, llegó a la magnetósfera a las 17:05 hs TU del
10 de Mayo, comprimiendo la magnetósfera en 5 radios terrestres aproximadamente, de acuerdo con los datos brindados
por Omniweb (https://omniweb.gsfc.nasa.gov/html/). Este se convirtió en el comienzo de la tormenta geomagnética más
intensa desde el año 2003 [5]. Se debe remarcar que los datos desplazados a la nariz de la onda de choque estacionaria de
la Tierra (BSN) pueden contener errores en el tiempo de desplazamiento del orden de 20 minutos y en el cálculo de las
distancias, del orden de los 600km [6]. La actividad geomagnética puede caracterizarse mediante el empleo de distintos
índices. SML, SMU y SME, caracterizan a los sistemas de corrientes ionosféricos equivalentes de la zona auroral del
hemisferio norte, representando los electrojets al oeste, al este y actividad auroral general, respectivamente. Dst, SYMH,
ASYH, SMR son indicadores de la actividad de la corriente anillo, mientras que PCS (índice de actividad polar sur,
calculado a partir de los registros de la estación Vostok, situada en el continente antártico), se asocia con contribuciones de
la corriente de la cola de la magnetós-fera. Los índices de actividad geomagnética SYMH, ASYH, Dst y PCS provenienen
de la página del ISGI (http://isgi.unistra.fr/). Los índices de actividad SML, SMU, SME y SMR provienen de la página de
SuperMag (https://supermag.jhuapl.edu/). Aunque se supone que el índice Dst estaría bien correlacionado con la densidad
de energía de la corriente anillo interior (durante las fases principales y de recuperación de una tormenta geomagnética)
[7], varios estudios sugieren que el índice Dst contiene contribuciones de otras corrientes además de la corriente del anillo
“azimutalmente simétrica” [8,9]. Para ponderar la proporción de las contribuciones relativas de los diferentes sistemas
de corrientes al índice Dst, Kalegaev et al. (2005) [10] calcularon las contribuciones de las corrientes de anillo, cola
de la magnetósfera y de Chapman-Ferraro utilizando modelos. Encontraron evidencias de una contribución significativa
de la corriente de la cola de la magnetósfera al índice Dst, comparable a la contribución de la corriente de anillo durante
tormentas moderadas, mientras que la corriente anillo se convierte en la principal fuente de Dst durante tormentas intensas.
Además, Fukushima y Kamide (1973) [11] demostraron que la contribución a la asimetría de la componente H proviene
principalmente de las corrientes alineadas con el campo. Shi et al. (2008) [12] demostraron que la asimetría que se
desarrolla durante el aumento de la presión dinámica del viento solar es el resultado del efecto combinado de las corrientes
alineadas con el campo de las regiones 1 y 2 (zona polar y auroral), las corrientes anillo “parciales” y las corrientes
de Chapman-Ferraro. Dubyagin et al (2014) [13] encontraron que los sistemas de corrientes ionosféricas contribuyen
menos del 17% para SYM-H y menos del 40% para ASYH, siendo las contribuciones relevantes la de los sistemas de
corrientes que se cierran via la ionósfera (como son la corriente anillo parcial y las corrientes alineadas con el campo de
las regiones 1 y 2 ). También deben tenerse en cuenta las corrientes ionosféricas interhemisféricas alineadas con el campo
(IHFAC) que puede darse entre puntos conjugados. Por otra parte, se sabe que la dinámica ionosférica del “lado diurno”
está controlada por la interacción el campo magnético interplanetario (IMF) y el terrestre, mientras que la dinámica
del “lado nocturno” depende principalmente de la actividad de la cola de la magnetósfera. Sin embargo, la actividad
de la cola de la magnetósfera produce efectos sobre la dinámica ionosférica del “lado diurno” [14]. Elhawary et al.
(2023) [15] sugirieron que este vínculo se produciría via propagación de ondas magnetohidrodinámicas como mecanismo
fundamental de la comunicación de los cambios entre la magnetósfera y la ionósfera. Es importante remarcar que las
posibles contribuciones en los contenidos de un índice por otros sistemas de corrientes ha sido estudiado por los autores
anteriormente mencionados, para las fases principal y de recuperación de tormentas geomagnéticas. Debe tenerse en
cuenta que así como sucede con el índice Dst, el índice SMR es susceptible de contener contribuciones debidas al sistema
de corrientes de la cola de la magnetósfera, esto puede ponderarse por ejemplo, mediante el estudio de la vinculación con el
índice PCS [16] . Como es bien conocido, el sistema de corrientes ionosféricas no se puede determinar a partir del análisis
de datos de estaciones geomagnéticas solamente. Debido a ésto se usa definir un sistema de corrientes bidimensional
equivalente que fluye en una capa esférica delgada situada supuestamente a 110 km de altura. Una forma de evaluar
las corrientes equivalentes es suponer una hoja de corriente horizontal en la ionósfera [17]. Se debe recordar que la
suposición de la corriente horizontal para las corrientes de los días calmos (Sq) tiene un límite de validez relacionado con
su extensión [18]. Para estudiar los sistemas de corrientes equivalentes superficiales ionosféricas hay que tener presente
P.A. Sallago / Anales AFA Vol. 36 Nro. 3 (Septiembre 2025 - Diciembre 2025) 63 - 70 64